| Opiniones noviembre / Diciembre GARZON: UN MAGISTRADO FUERA DE SERIE Las concesiones 19/12/2005 El hecho de ceder en una posición (ideológica o de negocios) o en una actitud adoptada, es una de las formas en que se puede definir la palabra “Concesión”. En las negociaciones estratégicas es usual hacer concesiones, a fin de obtener un mejor posicionamiento dentro del mercado. Suponiendo que existen tres organizaciones que quieren mantenerse vigentes, sin embargo, deben de negociar dos de ellas entre sí, para formar una alianza estratégica, con el propósito de aumentar su liderazgo. Además, tomando en cuenta que sus productos están en diferentes etapas de desarrollo, según el concepto de análisis de portafolio o matriz BCG (Boston Consulting Group), habría que estudiar cuál sería la alianza más provechosa. Teniendo la primera empresa un producto con una alta participación de mercado y una tasa de crecimiento relativamente baja, esta tiene entonces una “vaca lechera”. Lo que implica que a la larga entrará en una fase de franco declive. La segunda, con altas tasas de participación y de crecimiento. La podemos definir como una “estrella”, la cual puede lograr sustituir a otros productos del mercado. El tercero, tiene una baja participación de mercado y una alta tasa de crecimiento, por lo que le denominan “interrogante” o “niño”. En estos casos, es obvio que una alianza entre las empresas que representan al producto” estrella” con la del producto “niño”, sería una decisión correcta. Lo que llevaría a concesiones entre ambas partes para poder contrarrestar los esfuerzos de permanencia de un producto que como la “vaca lechera”, aunque mantenga su fortaleza en términos de participación de mercado, su obsolescencia producirá su merma a mediano o largo plazo, y esto último depende de cómo se realicen las alianzas. Alvaro Andón FORENSE: QUIEN MUCHO ABARCA… Por: Dr. Sergio Sarita Valdez Especial para “HOY” Pierre-Simon Laplace nacido en Francia el 23 de marzo de 1749 fue un matemático y astrónomo con grandes inquietudes filosóficas conocido en el mundo de la medicina por sus aportes a la fisiología y la patología en la comprensión de la respiración pulmonar y la formación y rotura de los aneurismas. El campesino dominicano de principio del siglo XX sin haber estudiado las leyes del cálculo ni la física newtoniana sabía empíricamente que en el orden social el que intentaba abarcarlo todo terminaba con muy poco en sus manos. Por ello no era raro oírle sabiamente musitar: la ambición mató al ratón. Me refiero específicamente al proyecto de conformar en la República Dominicana lo que se ha dado en llamar Instituto Nacional de Ciencias Forenses. Comencemos por decir que en el mundo iberoamericano, con la única excepción de Costa Rica, no existe ninguna nación cuyos servicios de Medicina Legal o Forense funcionen a través de una supra-estructura como la que se plantea ahora en nuestro país. En Puerto Rico donde se impuso por ley dicho formato de trabajo forense se tiene la siguiente estructura organizacional en términos de oficinas: En múltiples ocasiones hemos repetido que la practica de la medicina forense en Puerto Rico data de cerca de un centenar de años, en cambio la nuestra todavía anda en pañales y gateando. Sin embargo, pretendemos que el infante corra y vuele al estilo superman. No por mucho madrugar amanece más temprano. Tampoco se puede intentar cruzar el puente antes de llegar al río. Hagamos un edificio moderno y adecuado para la práctica medico-forense en donde se puedan llevar a cabo las autopsias que a diario se requieren. Oigan los que tienen que oírnos, no se hagan los sordos, después nos pesará a todos y ello puede tener un costo político muy caro. Luego no digan que no se lo advertimos. Mañana puede que resulte ser muy tarde. Lo poco que hemos avanzado puede que lo perdamos y el pueblo nos lo va cobrar con altos intereses. Es el último campanazo que damos antes de que empiece la misa de réquiem. ¡La misericordia de Dios se apiade de todos nosotros! Esta fecha es muy importante para la historia política del país, y especialmente para la militancia peledeísta, pues fue un 15 de diciembre de 1973 cuando se inauguró el Congreso Constitutivo del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que llevó el nombre de Juan Pablo Duarte, dado que el Prof. Juan Bosch definió que, "la mayor aspiración de la nueva organización es terminar la obra que él (el patricio) y Los Trinitarios iniciaron". Un militante peledeísta debe ser siempre un patriota que tenga sentido de trascendencia histórica. Que actúe pensando primero en el interés general, y que, como hacían nuestros abuelos, sembró algo pensando en las futuras generaciones. Los hombres y mujeres que aman la Patria deben estar en continua evolución y evaluación de sus ideas y conductas. El PLD debe diferenciarse de las fuerzas del pasado que representan el PRD y el PRSC, y cada militante del PLD debe actuar en correspondencia con la voluntad de cambio del pueblo dominicano y la necesidad de contribuir a transformar la sociedad hacia el progreso y el bienestar. Quiero hoy recordar, una parte del Discurso del Prof. Juan Bosch en la Asamblea Constitutiva del PLD, que dice: La militancia de un partido se beneficia en la medida en que ese partido logra hacer desarrollar política y socialmente el país. Ahora bien, hay casos en que una parte de la militancia obtiene beneficios a costa del país y aun con perjuicios para éste, como podemos ver en el ejemplo del Partido Reformista; y a eso es a lo que aspira hoy un número grande de los altos dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano. Pero nosotros lo sabemos porque durante más de tres años estuvimos quemándonos día a día en el esfuerzo de darle al PRD sustancia y unidad ideológica y una organización que en vez de basarse en decisiones personales se basara en decisiones de organismos, así como quisimos darle la disciplina necesaria para que pudiera hacerles frente sin debilidades a los malos días que le esperan al país; y aunque a la vista de los que no entienden de esas cosas cosechamos un fracaso porque en vez de seguirnos en esos propósitos una mayoría de los dirigentes conocidos del PRD o saboteó nuestros esfuerzos o no los comprendió o no fue capaz de cooperar con ellos, lo cierto es que conseguimos dentro del PRD un número importante de hombres y mujeres que apreciaron en su justo valor nuestra posición y se sumaron a la tarea que nos habíamos propuesto llevar a cabo. Quedarnos en el PRD era lo más cómodo y lo más seguro, pero no era lo más patriótico. Para algunos de nosotros ha llegado la hora de descansar; pero retirarse de la lucha es una manera de traicionar, y nosotros no tenemos madera de traidores. Decía hace poco que no debemos aplicar al PLD las ideas y la manera de actuar y hacer política del Partido Revolucionario Dominicano y eso significa que no podemos reproducir en el PLD al PRD. Si hacemos del PLD lo que ha llegado a ser el PRD tendremos en fin de cuentas un PLD que más tarde o más temprano terminará siendo lo que es el PRD. Cuando el PRD llegó al país trajo el lema de "Libertad y Justicia Social", que eran en ese momento las dos más vivas aspiraciones del pueblo dominicano; ese lema podría ser ahora "Que el partido me resuelva mis problemas", porque esa es la aspiración más sentida de una mayoría de los dirigentes del PRD. Pero la consigna de los peledeístas, no el lema del PLD, deberá ser ésta: No nos proponemos levantar un partido de santos, pero tampoco uno de diablos; a lo que aspiramos es a que el PLD sea un partido de dominicanos serios, de dominicanos capaces de hacer sacrificios por su país, entre ellos el pequeño pero fecundo sacrificio de estudiar para conocer cuáles son las causas de nuestros males y cómo deben ser combatidas y el grande pero hermoso sacrificio de luchar por las ideas aprendidas mediante ese estudio. Hacer del 15 de diciembre una fecha de reflexión y reafirmación del compromiso de la militancia con los valores de amor a la Patria, de servicio a la comunidad, de solidaridad, de unidad partidaria, de lucha por el poder para servir no por el poder en sí, es hacer cotidiano el pensamiento de Juan Bosch. Jaime David Fernández Mirabal Más que afinidad, influencia En el Cristo de Dostoievski Nietzsche descubre que “no es la fe lo que hace al cristiano, lo que lo distingue es que actúa diversamente” Por Luis O. Brea Franco / El Caribe La afinidad que confiesa Nietzsche respecto a Dostoievski hay que tomarla con atención; entre ellos hay grandes puntos discordantes, pero también exhiben grandes coincidencias. George Brandes –que fue el primer crítico en valorar la obra filosófica de Nietzsche responde confirmando su admiración por la obra de Dostoievski: La relación de Nietzsche con Dostoievski se conoció públicamente en 1971, cuando se publicó el tomo VIII, volumen 2, correspondiente a apuntes póstumos de los años 1887-1888, editado por Giorgio Colli y Mazzino Montinari; antes, su hermana y albacea había “censurado” tales documentos, pues entendía podían crear dudas sobre la “originalidad” del filósofo. Dostoievski era, ciertamente, cristiano y creía que la religiosidad del pueblo ruso constituiría el legado histórico y el elemento liberador que aportaría al desarrollo de la humanidad; además, veía en el papado y en el catolicismo la encarnación del mal, la presencia del Anticristo. Nietzsche intuye, en sus apuntes, la posición del ruso: “Roma predica un Cristo que sucumbe a la tercera tentación, a la tentación del poder terrenal, por ello concluye, que la iglesia romana se proclamó en el Anticristo”. Esa posición la expresaría directamente Dostoievski, en boca de Iván Karamasov, en su última novela, mas Nietzsche no la conoció. Dostoievski -en una carta de 1854- reconoce que sigue a Cristo más allá de la verdad –algo que retomaría luego y pondría en boca de Shatov, en “Los demonios”. Empero, el novelista agregaba: “Soy hijo de mi tiempo, hijo de la desconfianza y la duda, y así soy, no sólo hoy, sino que tengo la certeza de que así moriré”. Aunque parezca “poco nietzscheano”, me luce que donde se puede constatar la influencia profunda que ejerció Dostoievski sobre Nietzsche es en la imagen que este se formó, en las postrimerías de su vida, sobre Cristo. Tanto Dostoievski como Nietzsche rechazan la imposición de una fe sostenida en la afirmación de un dogma. Para Nietzsche: “La palabra detiene el flujo de lo real, y así lo destruye; todo lo que es inmutable causa la muerte”; Dostoievski, pone en boca de Aliosha, en “Los hermanos Karamasov”, su convicción de que para poder vivir: Nietzsche conoció el credo de Dostoievski: “Tengo un credo muy simple –escribe el ruso- creo que no hay nada más hermoso, más profundo, más amable, más racional, más viril y perfecto, que Cristo…”. En el Cristo de Dostoievski Nietzsche descubre que “no es la «fe» lo que hace al cristiano, lo que lo distingue es que actúa diversamente”. Es una vida marcada por el amor lo que revela al discípulo de Cristo. Luis O. Brea Franco es filósofo Sus sepultureros Crónica del Presente El ocaso de la Era Dos episodios fueron determinantes en el largo, sangriento y dramático final de la Era de Trujillo iniciada, en la realidad histórica, el 23 de febrero de 1930, cuando el Movimiento Cívico iniciado en Santiago bajo el liderato de Rafael Estrella Ureña, sacó del poder al general Horacio Vásquez, último símbolo de importancia nacional del caudillismo rural, regional y oligárquico que se había enseñoreado a lo largo y ancho de la República desde julio de 1865, cuando abandonaron el territorio nacional las tropas del Ejército español derrotadas en ese capítulo hermoso, inigualable en la historia americana, que se constituyó en la Gran Epopeya del pueblo dominicano. Por espacio de treinta años Rafael Trujillo Molina, ejecutivo, organizado, conocedor de la psicología de los dominicanos, siniestro, implacable y vengativo, gobernó con estilo intolerante pero cauteloso, a esta sociedad, que al momento de su ascenso al poder era una expresión real del atraso económico, social y político y ubicada en ese aspecto más cerca de Haití y de algunos pueblos centroamericanos que eran también, como lo siguen siendo hoy, comunidades nacionales en las cuales el capitalismo apenas había incursionado. El papel histórico de Trujillo, el Caudillo de San Cristóbal fue, a sangre y fuego, como instrumento y motor, incorporar a la República Dominicana al siglo XX. Al cumplirse los veinticinco años del inicio de su régimen, en 1955, el país había dejado atrás, muy lejos, a Haití, en el ordenamiento de sus fuerzas productivas y en su capacidad de generar riquezas, a excepción de Panamá, por las ventajas del Canal, también había superado a todos los países de Centroamérica. Hace ya muchos años, en Cuba, el autor de esta columna le dijo al comandante Fidel Castro Ruz, que Trujillo, hasta ese momento, había sido el más capaz jefe de gobierno de Centroamérica y el Caribe y que al hacer ese señalamiento no le estaba diciendo que Trujillo era bueno o que era malo, sino particularmente que había sido un gobernante capaz, ejecutivo y eficiente. De 1966 al 2005 el tiempo le ha dado la razón al autor de esta columna. Pero tres episodios determinaron el destino de Trujillo como figura determinante en la vida política del Caribe y Centroamérica: el primero el triunfo del Movimiento insurreccional de Fidel Castro en Cuba contra la dictadura de Batista, quien huyó al exilio el 1º de enero de 1959. Segundo: las expediciones de revolucionarios antitrujillistas que arribaron al país el 14 y 19 de junio de 1959, provenientes de Cuba, integradas por dominicanos, cubanos, portorriqueños, venezolanos, estadounidenses y españoles. Y tercero: la muerte de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal el 25 de noviembre de 1960. El triunfo militar del Movimiento 26 de Julio encabezado por Fidel Castro, como muy bien lo explicó Juan Bosch en la carta que dirigió a Trujillo el 27 de febrero de 1961, determinó que su protagonismo en ese escenario histórico, había concluido. Las expediciones de junio de 1959, cuyos integrantes dominicanos pertenecían a la alta y pequeña burguesía urbana del país y el programa que elaboraron como instrumento de lucha, llenaron de terror a los funcionarios del departamento de Estado de los Estados Unidos, que decidieron participar de manera directa apoyando a los grupos internos que planificaban el ajusticiamiento del dictador. El tercer episodio, el más dramático y doloroso, fue la muerte de las hermanas Mirabal y de su acompañante Rufino de la Cruz, acción criminal, que solamente Trujillo podía autorizar que se ejecutara. Contrario a lo que muchos creen, otros hechos como la muerte de Galíndez y la conspiración de los sargentos en la Fuerza Aérea Dominicana, por sí solos, hubiesen podido generar, como no generaron, la indignación y el dolor que causaron en la mayoría de los sectores de clase media hacia arriba a lo largo y ancho del país, el aniquilamiento implacable de los sobrevivientes de las Expediciones de junio de 1959 y la muerte de las hermanas Mirabal. Rafael Trujillo Molina, que en términos históricos, económicos, sociales y políticos, fue, acompañado de sus colaboradores, un instrumento de desarrollo y modernización de la sociedad dominicana. Encumbrado por la adulación y el servilismo a alturas inalcanzables, alentada y excitada su megalomanía, después de ser además de Benefactor de la Patria y Padre de la Patria Nueva y aspirando a ser Benefactor de la Iglesia, perdido el rumbo de la prudencia y de la precaución, extendió su brazo siniestro hasta Venezuela en julio de 1960 y golpeó con furia asesina al presidente de ese hermano país, Rómulo Betancourt. A cara o cruz, esos acontecimientos motorizaron e impulsaron a los hombres que la noche del 30 de mayo de 1961, a sangre y fuego, como había vivido Trujillo, lo sacaron del escenario histórico de la República Dominicana. - EUCLIDES GUTIERREZ FELIX Futuro Médico-Forence Por: Sergio Sarita Valdez Especial para “HOY” La cosmovisión de cada individuo varía dependiendo de una serie de factores que van desde lo biológico, sociológico-cultural, psicológico y filosófico. Habemos personas para quienes la vida se nos asemeja a un continuo transitar a través de una senda tortuosa con tramos elevados y bajadas peligrosas. En ocasiones nos parece que marchamos hacia atrás, sin embargo, eso es todo un espejismo, los procesos se inician y siguen en una indetenible marcha hacia delante, cual vehículo de transmisión manual, sin reversa, en el que se usa el embrague para adaptar la fuerza del motor a la velocidad apropiada. Por eso se habla de una primera posición de arranque, desde la cual se pasa a la segunda, continuando con la tercera, y, si las condiciones del anejo lo permiten, acelerar para ponerlo en cuarta hasta llegar a una quinta categoría de rodaje. La analogía del vehículo de motor nos viene como anillo al dedo para ilustrar el tema que nos proponemos dilucidar en esta ocasión. Recordemos que un automóvil es una máquina compleja, lo que implica la presencia de múltiples partes previamente diseñadas y experimentadas, tales como el acumulador o batería, las bujías, el motor de arranque, el sistema de inyección de combustible, la caja de cambios, ruedas, frenos y el motor propiamente dicho. A ningún ingeniero le vendría a la mente inventar un auto sin contar con los aditamentos mencionados. Nuestra sociedad está dando sus primeros pasos en todo lo que significa la práctica medico-forense. Tan atrasado es ese ejercicio que a la altura del año 2005, en pleno siglo XXI en la República Dominicana no se cuenta con sierras eléctricas para abrir los cráneos de los muertos, esto hay que llevarlo a cabo con seguetas de ferretería. No tenemos aspiradores para absorber la sangre y otros líquidos que emanan de los cuerpos sin vida durante la disección. Tampoco se cuenta con aparatos de rayos equis para ubicar los proyectiles de armas de fuego en los difuntos baleados. Si el cuerpo sin vida de un cristiano es encontrado en estado de descomposición la nación dominicana no cuenta con un sitio amplio y adecuadamente refrigerado para realizar dicha autopsia. Hay que hacerla en el lugar de los hecho, de lo contrario, hay que mover el fallecido a un cementerio y practicar allí el experticio. En la sede de Santiago ni siquiera tienen morgue por lo que utilizan la del hospital Cabral y Báez. En San Pedro de Macorís y Azua usan las morgues de los respectivos hospitales provinciales. Allí las precariedades son odavía mayores. Una necropsia medicolegal debe ser un estudio cadavérico completo lo que implica un mínimo de estudios básicos de toxicología. Tenemos copias de las comunicaciones y los documentos que avalan nuestro empeño, diligencias, solicitudes reiterativas en pos de obtener los equipos, materiales, terreno, edificio y demás recursos para una labor competente, moderna, ágil y digna en el ámbito medico-forense. En los archivos de la Procuraduría General de la República y de la Secretaría de Salud Pública y Asistencia, así como en Bienes Nacionales deben descansar los originales de los documentos sometidos. El decreto que crea el Instituto Nacional de Patología Forense es muy preciso en cuanto a las responsabilidades compartidas entre la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social. En nuestra condición de Subsecretario de Salud encargado de Medicina Forense, designado por el honorable Señor Presidente de la República Dr. Leonel Fernández Reyna, compañero a quien agradecemos profundamente el nombramiento con ue nos ha honrado, reiteramos que no vamos a morir en la mentira, tal y cual lo dijera nuestro inolvidable maestro Don Juan Bosch por allá en el año 1968. Quien tenga oídos que oiga, quien tenga ojos que vea para que la razón de la lógica inunde su pensamiento y su corazón. Estamos a punto de ver nacer un aparentemente lujoso automóvil con un atractivo nombre. Se trata de un elefante blanco, puesto que ni tiene ruedas, ni sistema de ignición y solo cuenta con un diminuto sistema de inyección. Aún así piensa correr por la autovía de la modernidad a la par con la capital del mundo desarrollado. Brindemos por un futuro brillante y halagüeño para la medicina forense. Es lo que todos deseamos. Mientras tanto, ayúdennos a autopsiar los muertos podridos y a guardar en neveras los aún no descompuestos. Elevemos una plegaria al Todopoderoso para que nos libre de otra tragedia como la de Jimaní y ojalá que nunca caiga sobre el territorio dominicano un avión con centenares de pasajeros porque entonces sí que la puerca retorcerá el rabo en materia medicolegal. O Dios o nada La muerte de Dios según Hegel Quijotada Médico-forence En la primera mitad de la década de los ochenta del recién pasado siglo la insistente batalla se libraba, paradójicamente contra el gobierno del Partido Revolucionario Dominicano, cuyo presidente fue quien en 1980, siendo Senador por el Distrito Nacional propusiera la ley 136 sobre autopsia medicolegal. A partir de 1986 hubimos de enfrentar al régimen del Dr. Se adquirió una ambulancia para recoger los cadáveres en la Lo que sí debemos evitar a toda costa es que ocurra un desvío peligroso en la trayectoria hacia un crecimiento juicioso de la Medicina Legal. Negros nubarrones se ciernen sobre el cielo forense dominicano en lo inmediato, sin embargo, creemos que la sensatez se impondrá, consiguiendo que no se produzca el anunciado desvío de la ruta correcta. Sabemos que se gesta un parto prematuro el cual amenaza con ser un natimuerto forense. Antecedentes de un asesinato 5/11/2005 La expresión: ³la muerte del gran dios pan² pasó a significar en sentido general, el hundimiento de una cultura y de sus valores Por Luis O. Brea Franco / El Caribe 14/11/2005 En el aforismo titulado: ³El hombre loco² -en la ³Gaya ciencia²- Nietzsche relata de un loco que busca a Dios en pleno mediodía con una linterna, lo que provoca la burla de todos; entonces éste revela la aciaga nueva: ¡Dios ha muerto!, ¡Nosotros lo hemos asesinado!². El sentido que Nietzsche da a la expresión es que ésta muerte simboliza el derrumbamiento de todos los valores que han regido a la humanidad occidental hasta la modernidad; con este hecho aparecería una nueva época: el tiempo del nihilismo. Lo que pocos saben es que Nietzsche no fue ni el creador de la expresión, ni el primero en describir semejante acontecimiento. Antes que él, Hegel en sus escritos juveniles habla del tema; y aun anterior a éste, en la Antigüedad Plutarco de Queronea pregona la muerte de un dios. Plutarco vivió en el primer siglo de nuestra Era; estudió en Atenas en la Academia platónica; viajó por todo el imperio romano y fue sacerdote durante veinticinco años en el santuario de Delfos; en su tiempo se le consideró hombre de gran ingenio. Narra Plutarco que un día se escucharon en el mar unos gritos misteriosos que proclamaban la muerte del gran dios Pan; esto acaeció en tiempos de Tiberio, en coincidencia con el nacimiento de Cristo. Jean Chevalier, en su Diccionario de Símbolos, señala que el dios Pan despojado de su sensualidad primaria irreprimible pasó a personificar el gran todo; su nombre, en efecto, designa la totalidad de la naturaleza.² Los primeros cristianos consideraron que la muerte simbólica del dios Pan sepultó con espanto a los dioses paganos ante el advenimiento triunfal de una nueva era basada en el culto solar a Cristo resucitado. La expresión: ³La muerte del gran dios Pan² pasó a significar en sentido general, el hundimiento de una cultura y sus valores. Esta leyenda era conocida por Nietzsche como filólogo que era y profundo conocedor de la cultura griega. Además, la leyenda vuelve a cobrar vida en la época de Nietzsche preparando así el terreno para su interpretación, que elabora como signo de la desaparición del mundo de los valores cristianos. Proudhon, por ejemplo, utiliza la señalada expresión para invocar el hundimiento de la sociedad burguesa: ³Esta sociedad está en disolución: los ricos se encierran en su egoísmoä, los servidores conspiran contra sus amos, el hombre de ley duda de la justicia, los sacerdotes no convencen, los príncipes cambian su cetro por el oro, mientras el pueblo, el alma desesperada y la inteligencia oscurecida meditan y callan². Nietzsche retoma y transforma el sentido de la expresión antigua para que pase a significar el derrumbamiento de la ética y religiosidad cristiana por el avance de la sociedad burguesa en la que sólo tiene valor lo que se puede calcular, medir o pesar. Todo esto nos muestra que en la cultura las rupturas que parecen más radicales se mueven en el cauce de una tradición mucho más amplia que las engloba. Con ello, además, descubrimos que el nihilismo no es un absoluto, que se trata de una quiebra histórica, no de una perdición eterna. Luis O. Brea Franco es filósofo |