Opiniones:
La comedia de los principios
28/10/2005
Nietzsche no inventa nada, como verdadero filósofo tiene una mayor
capacidad de interpretar, observar y describir lo que se mueve en su época
Luis O. Brea Franco / El Caribe
Entre los fragmentos póstumos de Nietzsche sobre el tema del nihilismo, hay
uno donde resume en ocho acápites brevísimos los síntomas que revelan la
presencia de este proceso histórico.
Hoy comento el tema indicado en el numeral 6: Las consecuencias nihilistas
de la manera de pensar política y económica.
Nietzsche indica como signo temprano del aparecer del nihilismo en estas
dos esferas, que los principios acaban transformándose en comedia, en puro
espectáculo.
¿Qué significa hablar de principios? ¿A qué realidad se apunta en ellos?
En filosofía, desde Aristóteles, cuando hablamos de principios nos
referimos a algo muy bien definido: se habla de lo que es primero en el tiempo, se señala al origen, se indica a aquello de dónde proviene el despliegue de
una realidad, en este sentido el principio marca su comienzo y procedencia.
Además, el principio viene considerado como lo más firme, resistente y
poderoso, pues sostiene a todo lo que se edifica sobre su base.
El principio es, también, precisamente, por su originalidad tanto en el
tiempo como en el espacio lógico, lo que tiene mayor jerarquía en tanto
rige y dirige el modo de ser de una realidad; finalmente, el principio, por ser
origen y norma, es lo que marca la dirección, la finalidad; muestra el
sentido del movimiento, hacia dónde se dirige.
El principio no sólo es lo primero, lo persistente y principal, sino que
actúa como la medida de cohesión y de coherencia de una realidad. El
principio es lo más grave y de mayor peso; es lo cuerdo y racional; es la
medida.
Nietzsche constata que los principios se han transformado en algo ligero,
en farsa, en payasada, en puro teatro. Evidentemente, si ello ocurre se ha
producido una transvaloración de lo que hasta hoy era entendido como
principio; ahora éstos valdrían como su contrario, como la nada.
Esto acontece, según Nietzsche, en actividades vitales para la existencia
humana la política y la economía.
En ellas los principios han perdido su peso, su principalía, su calidad de
ser origen y base adecuada para la edificación de un régimen de gobierno y
servir de soporte a las complejas relaciones de intercambio social.
Sin embargo, hay que decir que Nietzsche no inventa nada, como verdadero
filósofo tiene una visión más aguda y una mayor capacidad de interpretar,
de observar y describir lo que se mueve en su época.
Antes que él, Napoleón -encarnación de la modernidad- sabía ya qué
significarían los principios en la nueva era.
Los principios sirven para colorear con pinceladas racionales la desnuda
imposición de poder; entendía, en efecto, que los principios hablan bien y
no comprometen.
Ahora sólo resta tirar la suma. Los principios han pasado a ser en nuestro
nebuloso y agitado tiempo: énfasis para los discursos, rico arsenal de
medios disponibles para engañar incautos, refulgencias retóricas adecuadas
para inaugurar mausoleos, palabras vaciadas de sentido repetidas una y mil
veces en consignas de colmadón, en suma, un pedazo de papel; precisamente,
nada.
Pueblo y medicina forense
21/10/2005
Por: Sergio Sarita Valdez
Especial para “ HOY ”
La nación dominicana comprende toda una gama de individuos
que van desde el más humilde y sencillo ser que vive en la hondonada
semidesértica del sur al más encumbrado y prestigioso ciudadano de la
urbe capitalina, conjuntamente con la tierra, el mar y aire, enmarcados
en la porción oriental de la Isla de Santo Domingo, en un área de 48,442
kilómetros cuadrados.
La palabra pueblo es utilizada muchas veces para referirse
al grueso de población mayoritaria y necesitada del país, con la
finalidad de distinguirla de los grupos elites dominantes. En el
presente trabajo utilizaremos libremente el vocablo para englobar a
todos y cada uno de los que han nacido en la patria de Duarte. De
inmediato y sin más preámbulo paso a formular la pregunta que motivo el
escrito: ¿Qué espera el pueblo dominicano de los servicios de medicina
forense?
La familia criolla desea que cuando una niña resulte violada
o una mujer sea maltratada, la víctima sea tratada con eficacia,
eficiencia, profesionalidad, respeto, decoro, compasión y rapidez.
Requiere además que sea un servicio de emergencia confiable, oportuno,
cercano, de fácil acceso y sin discrimen. ¿Es eso lo que le estamos
ofertamos hoy en día? ¿Puede el Estado, a la luz del nuevo Código
Procesal penal, garantizar los cuidados óptimos y oportunos a una púber
estuprada en El Fondo, provincia Independencia, si fuese conducida a
Jimaní o a La Descubierta ? ¿Recibiría mejores atenciones si el caso
sucediera en el poblado de La Judea y la menor fuese llevada a
Montecristi? ¿Talvez sería diferente si la lesionada sexualmente
viviera en Estero Hondo y la trasladasen al municipio de Luperón?
¿Quizás fuera distinto si la infortunada hubiese sido asaltada y abusada
en las márgenes del río Isabela, o en Las Cañitas del Distrito Nacional?
La respuesta es sencilla, dolorosa y contundente. No contamos con los
recursos humanos, financieros, ni de infraestructura para proveer las
atenciones básicas a la población agraviada. ¿Puede el Ministerio
Público en la actualidad abastecer la demanda de cuidados medicolegales
oportunos, adecuados y modernos a cada dominicano o dominicana que así
lo requiere en cualquier punto de la geografía nacional? Una honesta
contesta se constituiría en un rotundo no.
En los casos de tragedias en las que sus resultados son victimas
mortales la situación tiende a ser peor. Los experticios llevados a cabo
de uno a otro confín de la república corresponden a la excepción mas que
a la regla, no hay equidad, muy a pesar de la pisoteada Ley 136 sobre la
autopsia medicolegal que data de mayo de 1980. Veinticinco años han
transcurrido, siete gobiernos han intervenido, los tres partidos
mayoritarios han gobernado y aún no conseguimos resolver la
problemática.
Más de treinta años llevamos luchando contra vientos, mareas,
terremotos, vaguadas y ciclones, clamando en pro de la Medicina Forense
por los cuatro puntos cardinales del territorio dominicano.
No contamos con una sede de Patología Forense apropiada para los nuevos tiempos, que sea moderna, bien equipada y ubicada en un lugar adecuado, sitio en el que se puedan realizar experticios en las mejores de las condiciones.
No tenemos un equipo simple de rayos x para detectar los proyectiles de
armas de fuego en los cadáveres, por lo que se consumen horas muertas
disecando y tentando para localizar los fragmentos de balas y municiones
diseminados en los cuerpos de las cada día mas frecuentes victimas
mortales de las pistolas y de las escopetas. Sobre la toxicología es
preferible ni hablar.
La impotencia nos abate, las limitantes financieras nos devoran y las
quejas justificadas del pueblo nos desesperan. ¡Qué triste resulta saber
lo que el pueblo con razón reclama y no estar uno en la capacidad de
proveerlo oportunamente!
¡Que Dios acoja en su santo seno las almas de aquellos que soñamos y
continuamos luchando por una practica medico forense dominicana digna,
moderna y altamente calificada!
Extraviados en honda noche
La combinación de destrucción y extinción es la característica de la crisis
que vivimos: una transvaloración en que se revela como invitado el
nihilismo
Por Luis O. Brea Franco / El Caribe
21/10/2005
El siglo XX ha sido el más violento y oscuro de la edad moderna. Durante su
decurso han caído como castillos de naipes los ideales y los anhelos de
justicia destilados en dos milenios de cristianismo y se han ejecutado
masacres inimaginables con la precisión sistemática que otorga la pujante
técnica moderna.
Si se quisiera concentrar en unas imágenes el horror, la desintegración y
la banalidad que ha reinado en este período, sólo tendríamos que colocar
juntas: una lata de Zyklon -el gas utilizado contra los judíos-, una imagen
del Enola Gay, una botella de Coca-cola, un helicóptero vomitando napalm y
una radiante pirámide de calaveras en Camboya.
Eric Hobsbawm estima que el siglo XX ha sido el más breve de la modernidad;
iniciaría con la gran ruptura que es la Primera Guerra Mundial y concluye
en 1992, con el hundimiento de la Unión Soviética y el final de la Guerra
Fría.
Si así fuese, el siglo XXI habría comenzado en los años noventa. De hecho,
entonces se produce una revolución en las telecomunicaciones con los
celulares y la Internet que abren enormes posibilidades al poder
financiero: aparece el dinero virtual, los traslados instantáneos de capitales y un mercado planetario abierto a toda hora.
Fue entonces cuando se comenzó a hablar de la globalización: el
empequeñecimiento y conquista total del planeta y el surgimiento de un
tiempo ³real² diferente al local, en que todos vivíamos.
En los años noventa, las culturas locales comenzaron a sentir los efectos
de
la imposición en todo el planeta de una cultura ³light²: monótona,
persistente, vacua; cuadriculada en laboratorios alejados de la vida; una
³cultura² abstracta, niveladora, mercantilizada, deshumanizante y
desarraigada, que arrasa con todo lo que toca. Pues, ahora según la frase
de Stalin-: ³La producción de almas es más importante que la producción de
tanques...".
Por lo que se ve, uno y otro siglo traen la misma furia demoníaca. La
combinación de destrucción y extinción es la característica de la crisis
que vivimos: una transvaloración en que se revela como invitado principal el
huésped más ³inquietante²: el nihilismo.
Para comprender qué significa el tétrico desenlace de la modernidad, habría
que puntualizar que una vida humana para desplegarse sana y creativa debe
tener metas, finalidades; debe poder apuntar a un destino.
Empero, de lo que carecemos hoy es precisamente de ello: los valores se
desvalorizan, no hay meta, todo pierde relevancia, todo es posible, todo da
igual.
El nihilismo es esto: falta de un sentido directivo, de una meta para vivir
y convivir; la cesación de la inquietud por el devenir histórico; el
desentenderse sobre la posibilidad de trascender más allá de lo inmediato;
dejar pasar ,el no cuestionarnos sobre si todo ³esto² -¡tantas energías
desbordadas!- no sería ³en vano².
Hoy se erradican necesidades estimadas antes vitales; la educación omite lo
que apenas ayer eran valores fundamentales, y la historia se reinterpreta
según el nuevo principio que todo lo domina: el imperio de la voluntad de
poder.
El cerebro dominicano
26/9/2005
Por: Sergio Sarita Valdez
Especial para “HOY”
Si alguien se propusiese disecar el cuerpo humano en busca
del lugar en donde se aloja el alma, de seguro que tendrá la necesidad
de escudriñar a través de las complejas estructuras del sistema nervioso
central. Gracias a los experimentos espontáneos que la naturaleza nos
ofrece con las enfermedades del cerebro ha sido posible ubicar las áreas
claves en donde reposan las neuronas responsables de la actividad
espiritual e intelectual de las personas. Toda expresión funcional
orgánica descansa en una organización celular y tisular.
Sencillamente pensamos porque tenemos cerebro. Sin esa masa
encefálica no se puede hablar, ni escuchar, ni ver, ni sentir, ni
olfatear siquiera, aún en el caso que órganos terminales como la lengua,
laringe, oídos, ojos tacto y nariz se mantengan intactos. De nuestros
padres heredamos un programa genómico cuya traducción y expresión final
dependen de múltiples condicionantes medio ambientales, como son la
alimentación, la salud y la educación, entre otras.
Trasladarse en el tiempo a los orígenes de la identidad
criolla, y más interesante todavía, al concepto del ser dominicano, es
un reto para sociólogos e historiadores. Sin embargo, no por eso le está
vedado al común y corriente ciudadano hacer conjeturas acerca de los
elementos sociales que han intervenido para que más allá de la zona
cortical del lóbulo frontal quisqueyano se haya fijado una conducta que
hace de los nacidos y criados en este hermoso, bello y maltratado país,
una fuente de ensueño e inspiración perenne.
¿Qué es lo que genera la obsesión del compatriota ausente
por retornar a la tierra que lo vio nacer, muy a pesar de las
vicisitudes y estrecheces en la que se desenvuelven millones de sus
congéneres? Evidentemente que hay una carga emocional que no obedece a
la dinámica del control racional cortical. La fuente en donde se
generan esas sensaciones está contenida en las áreas antiguas y
profundas del órgano pensante, es decir, el tálamo, amígdalas,
hipocampo, y los nucleos hipotalámicos. Todos ellos juntos constituyen
el sistema límbico.
El día que se lleve a cabo un estudio microscópico detallado
del mesencéfalo nativo no debería sorprendernos si esta zona
neuroanatómica aparece hipertrofiada. Es lo único que explicaría el
comportamiento sadomasoquista de mucha gente que prefiere el plátano a
la harina y el arroz con habichuela al emparedado o el hotdog.
Nadie como el dominicano para expresar sus emociones,
crisis, así como para evocar memorias y recuerdos. Los relatos de
infancia, niñez y adolescencia retroalimentan la mente del adulto y
reconfortan al anciano. La vida de los nacidos en la República
dominicana está llena de anécdotas, abatimiento, dolores, penas y
alegría. Fluctúa cual esquizofrenia social entre momentos de hilaridad,
realismo, delirio y fantasía.
Hemos tenido héroes de la categoría de Juan Pablo Duarte,
Francisco del Rosario Sánchez, Gregorio Luperón y Juan Bosch. También ha
parido esta nación personajes como Pedro Santana, Buenaventura Báez,
Ulises Heureaux, Rafael Leonidas Trujillo y Joaquín Balaguer. Además ha
concebido la patria a militares gloriosos, conjuntamente con uniformados
traidores a las esencias de la soberanía nacional.
Producto de ese hibridismo biológico, reforzado con las
corrientes sociopolíticas enajenantes, pululan por doquier, elementos
entreguistas y anexionistas, que cual contemporáneos santanistas se
enfrentan al selecto y reducido grupo de dominicanos y dominicanas
reinvindicadores de las enseñanzas de Duarte, Hostos y Juan Bosch.
¡Cuan interesante y complejo es el cerebro actual de los
dominicanos!
42 años Golpe de Estado
26/9/2005
A los 42 años de años del funesto golpe de Estado que abortó el
primer gobierno democrático después del ajusticiamiento del tirano Trujillo, el
pueblo sigue lamentando ese lastimoso suceso en la marcha hacia el
progreso y la institucionalidad democrática.
Así lo manifiesta el Partido de la Liberación Dominicana
mediante un parte de su Secretaria de Comunicaciones, quien recuerda a las pasadas y actuales generaciones el golpe militar que depuso el 25 de Septiembre de 1963 al Profesor Juan Bosch, Presidente Constitucional de la República juramentado el 27 de Febrero de ese año.
" La deposición del gobierno de Bosch, mentor y guía del PLD,
luego de siete meses de grandes realizaciones e iniciativas democráticas e
institucionales , marcó el inicio de una etapa convulsa de la historia
reciente del país que no se habría producido de haber proseguido ese
ensayo democrático presentando a todo el mundo como un ejemplo" sostiene el órganode divulgación peledeísta.
Fuerzas del oscurantismo criollo asociada con intereses foráneos
interrumpieron un día como hoy, hace 42 años, la gestión de gobierno del
profesor Juan Bosch quien habría conquistado el triunfo en las elecciones
de Diciembre de 1962 y juramentado el 27 de febrero siguiente.
"En apenas siete meses de gobierno el país entró en un proceso de
crecimiento y desarrollo de la economía así como el fomento de la justicia
social" refiere el PLD en su nota rememorando aquella fecha fatídica en la
historia dominicana.
"Y lo hacemos" dicen los peledeístas, "para que se reflexione
sobre el atraso que representó ese hecho perpetrado el 25 de septiembre de 1963".
De los siete meses del gobierno boschista se resalta la promulgación de la
Constitución , considerada como la mas moderna y progresista de la época,
así como medidas económicas como la recuperación de bienes del Estado , el
inicio a la reforma agraria, anticipo de impuestos de parte de los empresarios, para pagar el salario de los servidores públicos, aplicación de un plan de austeridad en el gasto para restaurar el crédito exterior, entre otras.
Al recordar el 25 de septiembre, el Partido de la Liberación
Dominicana cita en su nota las expresiones de una carta del Profesor Juan Bosch
dirigida en los siguientes términos al pueblo dominicano el día después del golpe: "Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática.
La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientras tanto,
aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo" se cita al
presidente depuesto unas horas antes.
En los cuarenta y dos años del golpe al gobierno del Profesor
Juan Bosch, el PLD subraya su compromiso inquebrantable con la democracia, así como con el desarrollo y progreso del pueblo dominicano, quien en los momentos actuales trata de sobreponerse a una situación de crisis heredada en procura de la recuperación.
Asaz inteligente para poeta
Mientras Mann optó por el éxito masivo, musil, por el contrario, pretendía
que el escritor debía experimentar con la vida desde posiciones críticas
renovadas
Por Luis O. Brea Franco / El Caribe
Viernes 23 de septiembre del 2005 actualizado el jueves 22 de septiembre
del 2005 a las 10:13 PM
La inteligencia es un bien muy apreciado y todos pretendemos tener una
buena dosis de ella, tal como lo expresa Descartes al inicio del Discurso del
método.
Sin embargo, si prestamos atención a lo ocurrido a Musil y a Walter
Benjamín, parecería que no siempre la inteligencia es vista como algo
deseable, sino todo lo contrario.
En efecto, al primero se le negó el ingreso a la Academia de poetas
alemanes la de los escritores- en razón de que era: demasiado
inteligente para ser poeta.
Respecto a Benjamín, luego de publicar su libro: El drama barroco
moderno, algunos colegas consideraron que era más inteligente de lo necesario.
Esta situación, que con seguridad no se limita a la Alemania de entonces,
nos revela que el reino de la estupidez y la maldad se extiende día tras
día.
En el caso de Musil, el bloqueo provino nada menos que de Thomas Mann,
quien aquietó su consciencia obteniendo que la Academia le otorgara un premio como compensación.
Las diferencias entre ambos escritores eran múltiples: de origen, clase,
educación y vocación, de cuestionamiento ante la vida, estilo, y sobre el
rol social del escritor.
Mann pertenecía a la alta burguesía del norte de Alemania, y Musil era
típico exponente de la pequeña burguesía de Austria, con su cultura
influenciada por el catolicismo y matizada por el mosaico de culturas que
era el imperio austrohúngaro. Musil reprochaba a Mann haber pactado con la
moralidad vigente.
Ambos admiraban a Nietzsche, pero Musil estimaba que la obra de Mann era
una edulcoración de las ideas del pensador; sostenía que éste había domado la crítica nietzscheana a la sociedad burguesa, de suerte que tales ideas
aparecían, en Mann, como al alcance de todos.
Mientras Mann optó por el éxito masivo, Musil, por el contrario, pretendía
que el escritor debía experimentar con la vida desde posiciones críticas
siempre renovadas.
La visión de Musil aparece ya en su primera novela: Las tribulaciones del
joven Törless, que es una novela de aprendizaje un género muy presente
en la cultura alemana- en que se relata el proceso de formación humana e
intelectual de un joven que, por diversas razones, condensa su época.
La novela fue considerada posteriormente profética, pues narraba un mundo
corrompido, dominado por una sádica violencia, agazapada detrás de una
inocente fachada de corrección, orden y honradez burgueses. Musil describe
allí las oscuras pulsiones que desembocarían en el infierno nazi.
Empero la novela puede leerse, también, desde otro ángulo; narra cómo un
joven se transforma en el escritor que, luego, será Musil. En esta lectura
el tema dominante es la lucha por tomar posesión de la palabra, a fin de
que ésta le permita manifestar los más recónditos sentimientos y el despertar
de la sensualidad que vive Törless.
Musil descubre que relatar es ir más allá de la palabra; es exponer, a
través de ella, lo que la trasciende. Las palabras son intentos fallidos de
apresar la vivencia, que siempre se cuela de ellas como agua recogida en
las manos.
Patología Forense la cenicienta
Por: Sergio Sarita Valdez
Especial para “
HOY”
El doctor Leonel Fernández Reyna, presidente constitucional
de la República Dominicana acaba de anotarse un cuadrangular con un
batazo encumbrado que voló la valla del campo central del estadio. Con
esta analogía beisbolera trato de representar la emoción que sentí al
leer los titulares de la prensa, uno de los cuales lleva el siguiente
encabezado: “Presidente Fernández dice la criminalidad no se elimina
matando a los delincuentes, sino con técnicas modernas”.
Comentan los
diarios que el jefe de Estado dijo que la Policía tiene que ser apoyada
en términos logísticos, con equipos y entrenamiento. Textualmente el Dr.
Fernández expresó: “Entonces nosotros suscribimos un acuerdo con la
universidad John Jay of Collage Criminal Justice aquí en Nueva York, que
nos van a tomar la dirección de la Academia Policial en la República
Dominicana. Ahora hay que buscar vehículos, equipos de comunicación,
laboratorios de investigación criminal. Todo eso es lo que estamos
haciendo”.
El actual incumbente de la uniformada encargada del orden y
la seguridad, Mayor General Bernardo Santana Páez, es un profesional
altamente calificado en la investigación criminal, quien lleva muchos
años realizando acertadas pesquisas en el campo de la criminalística
forense. ¡En buenas manos está el pandero! Nos complace de sobremanera
el éxito de las gestiones para modernizar los laboratorios policiales ya
que sabemos de su importancia para llevar a feliz término las tareas de
recolección, análisis, interpretación y reporte de evidencias en los
casos de delito criminal.
Ahora bien, no estaría completo el peritaje policial si en
los casos de consecuencias fatales no se cuenta con una autopsia
medicolegal ajustada a la exigencia de la ciencia contemporánea. Como
muestra de ello veamos el caso reciente de los tres cadáveres calcinados
recogidos en un campo de caña del este. Los muertos tuvieron que ser
traslados a un hospital para hacer los estudios radiológicos de rigor en
los casos de homicidio en donde la victima ha sido quemada con la
finalidad de dificultar su identificación y determinación de la causa de
muerte.
Muy a pesar de que en la gestión pasada de gobierno peledeísta 1996-2000 se dotó al Instituto Nacional de Patología Forense de un costoso y moderno equipo de Rayos X, la verdad es que durante el gobierno perredeísta de Hipólito Mejía ese magnifico instrumento de imagen se desapareció como por arte de magia sin que nadie hasta la fecha haya podido establecer en que punto fue que la tierra se tragó el infortunado equipo. Le requerimos, formalmente y por escrito, hace cerca de un año a la Procuraduría General de la República , que nos investigara el destino de los Rayos X de Patología. Todavía estamos esperando una respuesta.
Aún con estas precariedades hemos podido determinar con
buena precisión la edad, los sexos, la raza, estatura y otras
características individuales de los cadáveres de los jóvenes sometidos a
los efectos térmicos. También fue posible establecer la causa y la
manera de muerte en cada uno de los fallecidos.
Registros dentales han sido levantados y muestras de tejido y sangre han sido almacenadas para estudios posteriores de ADN que facilitarán la identificación definitiva una vez se tengan las informaciones de desaparecidos con sus fichas
correspondientes.
¿Qué es lo que requiere con urgencia Patología Forense para
sincronizar y ponerse en sintonía con el esfuerzo doctor Leonel
Fernández en pro de modernizar las investigaciones policiales? Lo
diremos en pocas palabras: Un nuevo edificio medico-forense concebido
desde sus cimientes para la realización de autopsias, así como los
instrumentos con tecnología de punta para llevar a cabo exámenes
toxicológicos y de serología forense.
Contamos con el personal2 capacitado, tenemos una Escuela de Medicina de Forense y una encomiable2 mística de trabajo superior a muchas de las existentes en la región.
Solo nos falta un esfuerzo adicional del presidente
Fernández para que incluya en el paquete policial al Instituto Nacional
de Patología Forense. Entonces habremos dejado de ser la Cenicienta
forense y nuestro Jefe de Estado, políticamente hablando, habrá vuelto a
dar con el dardo en el mismo centro de la diana.
La ausencia de un orden
Existimos en la ausencia de un orden, donde la democracia se ha
transformado en parada, en circo, donde el individuo ya no pinta nada
Por Luis O. Brea Franco / El Caribe
A pesar del desarrollo continuado de la ciencia y la tecnología, del
crecimiento del comercio y la riqueza, la intelectualidad europea de inicio
del siglo XX pensaba que Occidente había fracasado y entraba en un
indetenible proceso de decadencia.
¿En qué consistía este proceso? Era definido de múltiples maneras; para
unos era falta de creatividad o relajamiento de costumbres; para otros, era la
disolución de la dimensión utópica de la existencia; otros opinaban que el
elemento disociador era la desmesura, el gigantismo y el derroche de los
tiempos modernos.
Musil estaba entre aquellos que sometieron su época a un análisis
despiadado en la búsqueda de los factores que conducían a su hundimiento. Pensaba que el intelectual no debía ligarse a nada; que debía actuar como abogado del diablo, que disuelve en nuevas dudas las respuestas alcanzadas.
Intelectual es, para Musil, aquel que cuestiona inmediatamente la idea que
su reflexión apenas ha alcanzado; es quien mantiene viva la tensión que
busca nuevos modos de ser humanos; por ello, no concibe la decadencia como
un resultado, sino que intenta mostrar, sutilmente, cómo actúa.
Ejemplo de esto lo encontramos ya en el primer capítulo del ³Hombre sin
atributos²: un camión atropella a un peatón y una pareja se acerca a la
multitud que rodea al herido; la señora siente en seguida algo desagradable
en la región cardioepigástrica, ³es el efecto de su conmiseración: una
sensación vaga y paralizante².
Empero, enseguida, su acompañante con una expresión cura el golpe acusado
por ella: ³Estos camiones tan pesados disponen de un sistema de frenos con
una distancia demasiado diferida²; al escuchar la dama, esta abstracta
explicación se siente aliviada, y Musil comenta que con aquella
explicación, que no le decía nada a ella, el accidente devenía un problema técnico.
Los humanos no podemos vivir sin un orden, empero, cuando el orden del
mundo se ha perdido y las cosas han extraviado su sentido, en cuanto percibimos el vacío lo sustituimos con fórmulas abstractas que no sabemos intuitivamente qué pueden significar, pero que sirven para ocultar la desazón en que vivimos.
Existimos en la ausencia de un orden; la democracia se ha transformado en
parada, en circo, donde el individuo ya no pinta nada ni puede tomar
decisión alguna. El poder descansa en las manos de los especialistas, de
los técnicos, y éstos son irresponsables.
En el siglo de los mercaderes se pierde el sentido de responsabilidad.
Somos pasajeros en un tren que se mueve a una velocidad vertiginosa, y no podemos hacer nada para detenerlo o evitar una catástrofe.
Para Musil la existencia humana en la modernidad se mueve en el caos: ³en
una sequedad interior; en una mezcla monstruosa de precisión en el detalle
y de indiferencia para el conjunto². Vivimos subvertidos por una creciente e
indomable marea de ³hechos².
Nuestra época, que cruza ligera continentes y océanos, y juega a
³comunicar² civilizaciones, no encuentra modo de reunir a los seres humanos que viven en la misma calle.
¿Cómo estar en contra de las cuotas políticas, sin que te quemen en la
hoguera?
11/9/2005
Alvaro Andón
Aunque la primera parte de este título puede sonar discriminatorio, y como
también, me pueden acusar de hereje aquellos grupos que defienden el
concepto que trato de analizar, haré mi mejor esfuerzo en el mínimo espacio
con el fin de hacerme entender.
Primero que nada, estoy de acuerdo que se debe patrocinar e incentivar la
participación de todos los grupos (mayoritarios o minoritarios), no
importando su raza, origen, credo, sexo, u otra característica distintiva.
Estoy en contra de cualquier forma de discriminación.
Lo que no podemos
hacer es imponer cuotas obligatorias como camisa de fuerza que estará
patrocinando la mediocridad participativa, cuando la escogencia de
ciudadanos para llenar dichas cuotas sean las personas menos idóneas o
preparadas para ocupar esos cargos y que simplemente están allí para llenar
requisitos, dejando a un lado a candidatos de otros segmentos cuyo
currículum es el idóneo para el puesto.
Los partidos tradicionales han impuesto las cuotas como forma de populismo
y demagogia, las cuales traen como consecuencia la cualquierización de sus
liderazgos, pues utilizan las mismas con el fin de avasallar una tendencia
sobre la otra. Esa es la verdadera razón que se esconde detrás de la
intención de dar una participación a todos los grupos.
Hay que educar a los diferentes segmentos para que se integren en las
actividades y se les tienen que dar una participación real, eso es lo que
se debe patrocinar, pues la cantidad medida en porcentajes no implica la
calidad de sus miembros.
Por otro lado, la conquista de los derechos de cualquier grupo poblacional
siempre se ha obtenido mediante la organización y la lucha (pacífica o no)
de sus miembros, por lo que ganar cualquier tipo de derecho por resolución
o imposición sin haber tomado conciencia de cuáles son sus intereses, sería
como darles un arma sin saber utilizarla.
Un ejemplo que puede enseñarnos que las cosas impuestas no dan buen
resultado, es el caso de forzar el desarrollo de la democracia en Irak. Los
resultados son que la medicina ha sido peor que la enfermedad.
Alvaro Andón
alvaro.andon@verizon.net.do
alvaro-andon.blogspot.com
La trampa del PRD al PLD
1/9/2005
FABIO R. HERRERA-MINIÑO Los estrategas perredeístas han iniciado una hábil acción de
desinformación para colocar al gobierno del PLD a la defensiva y motivarlo a cometer locuras económicas que lo aparten del programa de rectificaciones económicas que exitosamente ha llevado a cabo en el primer año de su gestión.
El hecho de que el PRD publicara un extenso documento analítico del primer año del PLD en el poder, y no le reconociera ningún hecho positivo, habla a las claras de toda una mala leche destinada tan solo a incordiar a más no poder al gobierno para que éste cometa desaciertos en las decisiones, distintas a las que han enmarcado su accionar en los
pasados doce meses.
Así mismo, el documento de marras, ayudado por las opiniones
de economistas pepehachistas y programeros de televisión y de radio,
establece una maniobra, cuyo objetivo a las claras es provocar que se
produzca una alteración en la conducción económica destinada a denostar a los artífices del milagro dominicano de los pasados doce meses.
El PRD, y sus principales economistas de asesoría, atacan el
descenso de la tasa de cambio como algo que no ha sido beneficioso, y por el contrario dicen que debe estimularse a que se eleve a nombre de que los hoteleros, las zonas francas y los remesadores no están recibiendo suficiente dinero por sus dólares por ese destino de forzar la prima a la baja, proceso que hasta es criticado por sectores del gobierno, que así le hacen el juego a los perredeístas, alegando que la prima debe llevarse a otros niveles cercanos al 40 por 1.
Hasta la fecha, lo que se ha logrado en el descenso de la tasa
de cambio, en el crecimiento de los pasados ocho meses y la reducción delíndice inflacionario, definen que la capacidad y la confianza han estado de la mano en el sector económico del gobierno, que si bien la gente no percibe esas mejorías, puede tener la tranquilidad de que si no ha ocurrido una explosión de precios por el alza continua del petróleo se ha debido precisamente a todas esas medidas de rectificación adoptadas por el gobierno.
Esas positivas acciones se han visto empañadas por el desatino de engordar la nómina estatal con decenas de nombramientos simpáticos a seguidores del PLD y de sus aliados. Si el Gobierno hubiese mantenido un austero programa en sus gastos, más apoyo tuviese en su lucha por las rectificaciones económicas, para sacar al país del hoyo en que había caído, fruto de los desaciertos del PRD en su pasada gestión de gobierno.
La economía se ha recuperado por haber estado sometida a un
programa de ajustes, en donde los actores principales del área han
contribuido con sus aportes certeros, no obstante verse enfrentados dentro del mismo gobierno con sectores en desacuerdo con el manejo de la economía y buscar por todos los medios opacar los logros.
Fue un tiro fallido el esfuerzo conjunto del PRD y de sus adlátares para desvirtuar el primer año de la administración peledeísta; tanto es así que el documento fue criticado ampliamente y no recibió la difusión que esperaban sus gestores, los cuales se tuvieron que conformar con sus programas de radio y televisión para airear sus frustraciones y apoyarse en que el PLD no tiene todavía un programa de gobierno y que lo están armando a la carrera en base a viajes presidenciales al interior, oyendo las necesidades y haciendo promesas de obras. Indudablemente siéstas se pudieran ejecutar en un 30% sería todo un éxito.
El PRD parte de la base, que el sentir de la gente en contra
del alza continua de los combustibles, frenada curiosamente la pasada
semana, pudiera ser un motivo de recuperarse del descrédito de su
administración anterior; a eso le añaden el auge de la violencia y la tanda de apagones que afecta a la comunidad dominicana.
Todos esos ataques perredeístas en contra del gobierno es por estar armando un plan que los lleve a resucitar del descrédito en que cayeron después de su bochornosa gestión del período del 2000 al 2004, saliendo de las cenizas de la ignominia, provocado por ellos mismos al sepultar por sus desmanes a una entidad política que bien merecía otro destino de más prestancia en la historia nacional y no identificarse como una guarida de ambiciosos que solo acuden al poder para enriquecerse.
No hay dudas de que los estrategas perredeístas, con sus
compañeros de viaje, enfrentan un gran reto, máxime que el desprendimiento del PRSD podría estremecerlos en sus afanes de preservar su cuota del poder legislativo y municipal en las elecciones del próximo año, que también serán decisivas para el PLD, como partido de masas que por sus errores y elitismo político volvería a repetir la derrota del 1998.
Aproximación a Musil
La posibilidad -dice musil- es la facultad de pensar en todo lo que podría
ser, pues no se debe conceder a lo que no es menor importancia que a lo que
es.
Luis O. Brea Franco / El Caribe
27 de agosto del 2005
Robert Musil (1880-1942) nació en Austria, en el tiempo del ocaso del
Imperio Austro-Húngaro; fue uno de los más brillantes escritores en lengua
alemana del siglo XX, aunque confesaba que escribía para huir del
aburrimiento.
Musil estudió ingeniería y matemáticas, y luego filosofía y psicología; fue
autor de múltiples obras narrativas, de teatro, ensayos y cuentos, además,
fue crítico literario y musical, y llevaba un diario en que anotaba sus
ideas.
Sin embargo, se le conoce sobre todo por su obra principal: ³El hombre sin
atributos², cuyo primer tomo publicó en 1930, y el segundo en 1933, en los
comienzos de la dictadura nazi, que lo hizo huir de Alemania y refugiarse
en Suiza, donde falleció.
Cuando lo alcanzó la muerte trabajaba aun en ulteriores desarrollos de su
obra capital, que en este sentido quedó inconclusa. Empero, también habría
que decir que su concepción de la novela hacía imposible una conclusión.
La novela tiene una trama banal relatada desde una dimensión irónica. El
argumento versa sobre una ³Acción² que busca celebrar el septuagésimo
quinto aniversario del reinado del emperador Francisco José I. Mas, ésta no llega a acontecer, pues el Imperio desaparece antes de que llegue la fecha
establecida. Así la trama se construye sobre un vacío, sobre la ausencia de
un eje, de un centro.
Musil pretendía lograr un estilo que se situara entre lo conceptual y lo
emotivo, para poder ³penetrar subrepticiamente en lo que conoce el
sentimiento y estremece al pensamiento²; intentaba representar su época en
una descripción de largo alcance, que ofreciera espacio a una meditación
sobre el fundamento de la vida y de la realidad
Musil es sumamente crítico.
Desconfía de las palabras y de la posibilidad del lenguaje de iluminar la
vida y describir las honduras de los sentimientos.
Por ello, abandona el modo descriptivo de la novela del siglo XIX, que
representaba la realidad como una sucesión ordenada de hechos, como una
trayectoria.
En el siglo XX, el narrador ha perdido el sentido épico que otorgaba unidad
a una totalidad. Ahora dice- la realidad es un inmenso y mutable campo de
relaciones regidas por un principio de indeterminación, que el observador
modifica al participar; ni el sujeto que relata ni el argumento pueden
reflejar la vida como una realidad compacta.
El narrador debe concentrarse, más que en describir una realidad, en
expresar el sentido de lo posible. La posibilidad dice Musil- es la
facultad de pensar en todo lo que podría ser, pues no se debe conceder a lo
que no es, menor importancia que a lo que es.
La visión de la posibilidad debe superar el esquema de un mundo dominado
por
una identidad definida, cerrada; se impone aprender a vivir en un contexto más sutil, subjuntivo, abierto.
Musil no puede concluir la novela, pues ésta describe un fragmento de una
realidad que se entrega en esquilas, y esto impide que el ciclo se pueda
cerrar con un punto final; la novela tiene que permanecer abierta y
fragmentaria, como es la realidad que pretende narrar.
Breve Historia de la violencia criolla
Sergio Sarita Valdez
Especial para “HOY”
26 de agosto del 2005
Si bien es cierto que los conquistadores llegaron a la isla
de Santo Domingo con el emblema de la cruz también es verdad que dicho
símbolo cristiano vino acompañado del sable, la espada y el arcabuz.
Narran nuestros historiadores de india que la primera misa del nuevo
mundo fue oficiada por el padre Boil en la Isabela ; ellos nos dicen que
en la parte norte de la Hispaniola se construyó con los restos de la
carabela La Santa María , el fuerte de la Navidad. Tanto el sable como la
espada y el arcabuz, así como el recinto militar no fueron instrumentos
y lugar para siembra y cánticos de paz. Con ellos se ejercía la
violencia a fin de establecer un nuevo orden.
La historia de la conquista está repleta de sangre desde la
matanza de Jaragua, pasando por las confrontas de Bahoruco y el
alzamiento de los esclavos de los ingenios del sur. La lucha de España
por mantener el dominio de los terrenos conquistados en América y el
Caribe, la llevó a serios enfrentamientos con las potencias europeas que
eran Francia e Inglaterra a las que se sumaron luego otros países que
incluyó a los Estados Unidos.
Las guerras de independencias suramericanas fueron
precedidas por la abolición de la esclavitud en Haití, primer territorio
antillano en convertirse en un Estado libre. La batalla de Palo Hincado
con don Juan Sánchez Ramirez a la cabeza, nos separó de los lazos que
nos ataban al dominio francés en 1809. La formación de la República
Dominicana se proclamó en 1844 a través del famoso trabucazo de Mella. A
partir de ese momento no cesaron los combates y batallas con el país
vecino que se negaba a reconocer nuestro derecho a constituirnos en una
nación independiente.
Las rencillas entre caudillos, conjuntamente con la
prolongada guerra de la restauración, contribuyeron a reforzar el
criterio de que solamente con el uso de las armas es posible hacer valer
los reclamos populares y particulares. Solamente la dictadura de Lilis,
seguida por la primera ocupación militar norteamericana y sellada con
las tres décadas de tiranía trujillista, pudo diezmar el espíritu
rebelde y levantisco de muchos dominicanos.
El hogar criollo vino a convertirse en el último reducto y
morada de la violencia aprendida por los quisqueyanos en los campos de
batalla, poéticamente recordados cada vez que entonamos el canto a la
patria.
El sistema de educación nacional está obligado a llevar a
cabo un nuevo replanteamiento de los paradigmas a inculcar en las
fértiles mentes juveniles que acuden a las aulas en pos de recibir el
pan de la enseñanza. Es necesario hacer hincapié en lo urgente de
empezar a sembrar, en esos cerebros vírgenes, la importancia del
diálogo, la negociación y el consenso como fórmula para dirimir los
conflictos y tensiones que inevitable y cotidianamente surgen en la
sociedad, producto de la diversidad de ideas y pensamientos normalmente
generados en cada individuo.
La tolerancia y la comprensión mutua, apoyadas en el
principio lapidario de don Benito Juárez, de que: “El respeto al derecho
ajeno es la paz”, es lo que permitirá a las generaciones futuras reducir
los niveles de agresividad actuales a cifras futuras socialmente
aceptables que resulten incapaces de hacer daño al hermano ni al vecino.
No está de más recalcar el mandato cristiano que nos ordena: “Amarás a
tu prójimo como a ti mismo”.
Refresquemos la sabia y profunda expresión de ese ídolo del
movimiento pacifista universal, Mahatma Gandhi: “Ojo por ojo y el mundo
terminará ciego”. Una vieja reflexión para los nuevos tiempos.
Información y comunicación Forense
Por: Sergio Sarita Valdez
Especial para “HOY”
Información es poder, dice el refrán popular y nosotros
agregamos que, en muchas ocasiones, el acceso a datos y a orientaciones críticas pudiera hacer la diferencia entre morir o seguir viviendo. Sin embargo, a lo que hemos de referirnos en esta oportunidad es a un tema que por su envergadura amerita de la atención de autoridades policiales, judiciales, sanitarias y población en general. Lo haremos tomando como ejemplo el relato de un reciente incidente acaecido en la ciudad capital.
Una media mañana de la primera semana del húmedo y caluroso
mes de agosto fuimos llamado de urgencia para presenciar algo insólito que sucedía en el patio frontal del edificio donde se aloja el Instituto Nacional de Patología Forense. Acababa de arribar un taxista conduciendo un
pasajero viviente y un difunto. El chofer lucía agitado, en tanto que el pasajero hacía referencia a una urgencia. Notamos de inmediato la presencia de un cadáver fresco en el asiento trasero del vehículo. Preguntamos el porqué de lo inusual de este tipo de traslado y obtuvimos la respuesta que
acotamos en el siguiente párrafo.
Nos dice el pasajero quien era un joven de unos veinte años y
familiar del occiso, que el fenecido había atentado exitosamente contra su vida con un filoso cuchillo, por medio del cual se provocó una certera estocada en el cuello. Rápidamente y aún agonizante el herido fue conducido por el taxista a la emergencia de un hospital ubicado en la zona del Distrito Nacional. Asevera el conductor que la policía de servicio presente en el área de emergencia del centro de salud le impidió llevar al moribundo a la sala de urgencia aduciendo que ya el hombre había fallecido. Refieren que esos mismos policías les indicaron que arrancaran con el fenecido para Patología Forense.
Asumiendo para los fines de lugar que sea cierta en todas sus
partes la narrativa del taxista y su acompañante uno tendría que
preguntarse si esos agentes conocen realmente cuales son sus funciones en los hospitales. De seguro que no son las de médicos ni mucho menos las de perito medico-forense para derivar un cadáver ordenando su traslado sin un previo levantamiento judicial.
El deber de los agentes del orden asignados al hospital era el
de tomar nota y momentáneamente detener a los que llevaron el cuerpo agónico o aparentemente sin vida del agraviado, a fin de obtener los datos de rigor en este tipo de violencia para luego informarlo a las instancias
superiores. El cuerpo médico de la sala de emergencia debió intentar dar los primeros auxilios al herido y en caso de comprobar que se trataba ya de un cuerpo inerte, ordenar su depósito en la morgue, a la espera de los representantes del Procurador fiscal, médico forense y sección de homicidio
de la policía.
¿Cuál es el motivo por el cual una muerte violenta se maneje
de un modo inapropiado desde sus inicios? Sencillamente la falta de
orientación, de entrenamiento y protocolización del manejo medicolegal en una emergencia. Urge que se inicie una campaña permanente por los medios televisivos, radiales, prensa, Internet y otras vías, en la que se instruya a la ciudadanía acerca de donde llamar cada vez que se encuentre o identifique un cadáver. De igual manera, los directores de los hospitales deben instruir a los médicos de servicio en la sala de urgencia para que siempre procedan a dar los auxilios de lugar a toda persona que acuda o sea llevada a esa sala de cuidados.
Continuamente recibimos llamadas telefónicas de gente desorientada que no saben a donde dirigirse cuando confrontar una situación trágica fatal. Un número de teléfono siempre asequible y disponible las 24 horas del día debe ofertarse en todas las fiscalías a la ciudadanía.
Igualmente debemos contar con una flota de servicio capaz de llegar al lugar del accidente o tragedia en un mínimo de tiempo record.
Se trata de un reto que no podemos rehusar si queremos
alcanzar la eficiencia y la calidad optima en el manejo de las victimas de la galopante violencia trágica. Una población bien informada, educada y comunicada estará en una mejor posición de enfrentar una desagradable sorpresa mortal inesperada que ocurra en el hogar, calle, área de trabajo,
u otro lugar.
Este artículo fue escrito el 12 de noviembre del 2004, y sólo fue visto por unas pocas personas. De todos modos, es un ejercicio que debe profundizarse, más a raíz de ciertos acontecimientos acaecidos durante el VII Congreso, que aún no culmina, como además por el contenido del proyecto de reforma estatutaria que junto a las demás propuestas, fueron aprobadas mayoritariamente. Estas por lo visto van encaminadas a fortalecer el partido y concentrar los esfuerzos en una masa musculosa y compacta que pueda seguir siendo la mejor opción de gobierno para el país.
¿Qué está sucediendo en el P.L.D.?
Aunque el Partido ha experimentado un crecimiento exponencial de sus miembros, existen formas de manejarlo sin la necesidad de desvirtuar sus principios básicos que rigen su razón de ser en la sociedad dominicana.
Todo cambio organizacional debe de ser estudiado en el ámbito social en el que se desarrolla y no puede dejarse a un lado las condiciones sociales del individuo.
Primero que todo debemos comprender que dentro del P.L.D. existe un cambio de estructuras y que el mismo obedece a las condiciones existentes en la sociedad dominicana y a su inserción en la comunidad política-económica global, sin embargo, los agentes del cambio no pueden olvidar los objetivos del Partido, pues se estaría desnaturalizando su esencia. (Es conveniente revisar la intervención del Prof. Juan Bosch en la conferencia Salvador Allende del 11 de mayo de 1974).
Siempre existe en toda organización una resistencia al cambio (siempre se quiere mantener el status-quo), la misma se debe entre otras cosas al hábito, la seguridad y el temor a lo desconocido, sin embargo cuando las necesidades impulsan a un cambio de estructura siempre se debe implementar ciertas tácticas con el fin de que el mismo sea beneficioso para el Partido.
Estas son:
* Educación y comunicación de que es lo que está sucediendo,
* Participación de todos los grupos,
* Negociación en los puntos que pueda haber conflictos, y * Manipulación y coerción (en el buen sentido de la palabra).
Concluyendo con estos breves comentarios, que sirven como apuntes para
profundizar la discusión, quiero señalar dos argumentos que pueden servir de base a la hora de estudiar el cambio que existe dentro del P.L.D.
* La iglesia Católica es una organización que se ha mantenido cerca de dos mil años y ha sobrevivido a cuatro sistemas económicos de producción,
haciendo cambios internos para estar de acuerdo a los tiempos. Siempre han sabido cortar la grasa y nunca la grasa con los músculos de su organización
* “El P.R.D. era un partido populista, en el que cabía todo el mundo sin que hubiera que hacer definiciones ideológicas y el P.L.D. no puede hacer eso” Juan Bosch, Análisis del Partido, 10 de octubre de 1974.
Alvaro Andón
Entre la nada y el dogma
El que tantas visiones del mundo se atribuyan ser las únicas y auténticas
verdades es un hecho que se agrava ante el feroz resentimiento que naciones
desarrolladas han cultivado en pueblos saqueados con el látigo, el engaño o
la metralla
Por Luis O. Brea Franco / El Caribe
Hay un fragmento póstumo de Nietzsche, escrito en 1887, que es tan
terrible, que cuando lo recuerdo, se me hiela el corazón.
Describe Nietzsche allí la historia de los dos próximos siglos; comienza
con los signos presentes en su tiempo, que estima- poco a poco condensarán en
un creciente predominio de lo negativo sobre la humanidad; describe la época en que dominará como su más alto sentido, como su valor supremo, la nada.
Nietzsche descubre que nuestra civilización ha perdido la dirección;
observa que no hay fines, que los valores más altos se desvalorizan y caen hechos
añicos en el polvo; observa cómo constantemente experimentamos con nuevos
credos para, al poco tiempo, volver a arrojarlos como cosas rotas; observa
que al actuar así hemos venido enlodando todo cuanto ha sido admirable,
digno, bello o santo en otros tiempos.
Tomar conciencia de esto nos ayudaría a vislumbrar la peligrosidad de la
crisis que vivimos, pues el trance acontece en la cultura que se ha
adueñado del planeta, a través del dominio de la técnica moderna.
Ahora, de buenas a primeras, cuando comenzábamos a situarnos en la nueva
cultura del consumo de masas, descubrimos lo que con todos los medios
intenta ocultar su retórica, que destruimos la Tierra, que la mayoría de la
humanidad vive en extrema pobreza, que nos sostenemos en el pavor.
Aparte de la rutina y del furioso consumir asumido como orgía, no tenemos
idea de cuál podría ser nuestro destino, y en absoluto ignoramos, qué
podríamos hacer para detener el sistema que nos conduce con vertiginosa
velocidad hacia ninguna parte.
Nuestra poderosa civilización -que ha viajado a la Luna y a las
profundidades más tenebrosas de los océanos y de la mente humana; que ha
descubierto la energía nuclear y formulado hermosas teorías, como la de la
Relatividad, la de los Cuantos o la de las Cuerdas; que ha desentrañado el
código genético y ensaya, ahora, producir a voluntad seres vivos, en
laboratorios, gira y se sostiene en la nada.
Alguno podrá decir que no hay problema; que en nuestro tiempo impera la
democracia, la libertad; que la situación impone diálogo y concertación;
que la vía está abierta al encuentro y al consenso. Parecería ser así, y
precisamente en tal ilusión vivíamos en la década pasada.
Recuerdo de infancia y de política
Por: Sergio Sarita Valdez
Especial para “HOY”
Es a mediado de la década de los cincuenta del pasado siglo
cuando nuestra memoria empieza a registrar con claridad y permanencia
los detalles del acontecer social y cultural de la vida en campo
dominicano. Recuerdo que una de mis tías materna era modista y residía
en Nueva York.
Cada primavera llegaba de vacaciones con un enorme
cargamento de ropas para repartir a sus familiares, incluidos todos los
sobrinos entre los cuales estaba quien escribe.
Nuestra adorada pariente
mandaba a buscarnos y tan pronto hacíamos acto de presencia nos echaba
una mirada de arriba abajo y murmuraba: “para ti he traído en especial
un precioso trajecito que te ha de encantar. Solamente tendremos que
hacerle algunos arreglitos y en lo que dicen berenjena estará listo para
salir de fiesta”.
De inmediato la tía Idalia que así se llamaba la inolvidable
pariente, se sentaba junto a la máquina Koyo para realizar los ajustes
de lugar. Una vez concluida dicha tarea, pasaba a probarnos el traje,
acto que llevaba a cabo haciéndonos mirar frente al espejo. Quedábamos
maravillados con la imagen reflejada en el cristal azogado. Una mezcla
de ansiedad y de alegría inundaba mi cerebro juvenil ante la posesión
del recién adquirido vestuario. Pero como reza el viejo refrán: poco
dura la felicidad en la casa del pobre; no bien había transcurrido un
par de horas para que aquel vistoso traje se fuera convirtiendo en un
camisón de tortura.
La tela con la que había sido elaborada aquella vestimenta
torturadora era la apropiada para resistir el duro invierno del nordeste
norteamericano. El aparentemente bien trajeado niño se deshidrataba
rápido y copiosamente al no poder eliminar el calor retenido a flor de
piel por la pesada y casi impermeable ropa. Así pues, ese bello y
hermoso traje nos veía crecer sin que nos animáramos a usarlo debido a
lo inadecuado e incómodo para las condiciones climáticas y la realidad
social de la caribeña zona tropical.
Medio siglo después, entrado en un nuevo milenio, sentimos
alrededor del cuerpo social dominicano la incomodidad de los modelos
foráneos globalizadores, que nos obligan a vestir los trajes de países
grandes y desarrollados sobre los débiles cuerpos de naciones pequeñas y
empobrecidas. Nos deshidratamos intentando resistir la gruesa y fuerte
camisa del Fondo Monetario Internacional colocada para que podamos lucir
bello ante la realidad de una deuda externa más caliente y agobiante que
un sol de agosto en Santo Domingo.
Nos quieren convertir en grandes pobres consumidores de
enlatados foráneos, al tiempo que el campesinado huye de la miseria
agrícola hacia el espejismo capitalino hoy convertido en una coctelera
de violencia, inseguridad, drogas, perversiones y prácticas enajenantes
bochornosas. Se abandona la tierra y el cultivo, la cosecha y el ganado
para que manos del vecino país de Haiti laboren y produzcan. El
resultado de esa fatal movida es fácil de adivinar.
Hoy más que nunca se hace necesario retomar el pensamiento
duartiano y boschista para que aprovechando las ventajas de los
adelantos tecnológicos del milenio, podamos avanzar en pos de lograr las
metas propuestas por los fundadores del Estado dominicano.
Tomamos prestado del Cristo de la libertad, obra del Dr.
Balaguer, la siguiente alusión al patricio, la cual debe servirnos de
luz y de aliento en estos difíciles y confusos tiempos: “Los hombres que
creen con exaltación en sus ideas, aquellos a quienes acompaña una fe
ilimitada y profesan sus ideales con una especie de idolatría
supersticiosa, son precisamente los que suelen poseer un sentido de
adivinación más certero…Duarte poseyó en gran medida esa facultad
extraordinaria. Creyó en la Patria , y el día que era mayor la
incertidumbre reinante sobre su porvenir, todavía incierto y oscuro,
hizo alarde de su fe en una nacionalidad imperecedera y mostró hecho
absoluta”.
Cerramos el presente trabajo con el párrafo final escrito
por Juan Bosch en su informe al cuarto congreso nacional del Partido de
la Liberación Dominicana : “El P.L.D no ha recibido en toda su historia
ninguna ayuda procedente de otro país.
Es más, si un dominicano nos
ofrece o nos brinda dinero, sea en cantidad importante o pequeña,
tenderemos la mano para recibirla si se trata de alguien reconocido por
nuestro pueblo como persona honesta, de alma limpia y además de
sentimientos patrióticos.
De no ser así no queremos su dinero. Que no se
equivoque nadie. Nuestro guía no es Trujillo; es Juan Pablo Duarte, cuyo
nacimiento estamos conmemorando aquí, con este acto en el que le
rendimos tributo los peledeístas cada cuatro años en los Congresos del
Partido, y diariamente con el trabajo tesonero a favor de un futuro
luminoso para el pueblo dominicano”.
De las masas a los públicos Los públicos están constituidos por una multitud dispersa en la que la influencia de las conciencias, una sobre otra, se ejerce mediante una acción a distancia Por
Luis O. Brea Franco / El Caribe
6/junio/2005
El público es el objeto de estudio del psicólogo social Gabriel Tarde y constituye para él un modelo de asociación destinado a suceder a las masas, si nos colocamos en una perspectiva de progreso social.
Los públicos están constituidos por una multitud dispersa en la que la influencia de las conciencias, una sobre otra, se ejerce mediante una acción a distancia.
En el mundo moderno esta influencia recíproca entre personas se ejerce cada día, a mayor distancia.
Por ello, Tarde define el público como: "una colectividad uramente espiritual, una dispersión de individuos físicamente separados entre los cuales existe algún nexo mental".
Esta nueva forma de cohesión en las sociedades avanzadas es facilitada por los nuevos medios de comunicación de masas.
El público, para Tarde, se manifiesta como antítesis de la multitud.
Los públicos, virtualmente, pueden extenderse indefinidamente, al no precisar de algún contacto físico entre sus miembros, así como tampoco de la presencia física de un líder o instigador.
De hecho, un mensaje de alguien lejano en el tiempo o en el espacio, aún de alguien desaparecido, conservado en libros, en papiros o en cualquier otro medio, puede seguir constituyendo públicos, por ejemplo, puede generar un sistema de creencias.
El público se constituye como una comunión de ideas o asiones, que, empero, deja libre a cada uno de los participantes para ejercer sus diferencias individuales.
Tarde postula, incluso, que el individuo es libre en cualquier momento, si modifica su opinión, de cambiar de público, lo que puede hacer simplemente, con cambiar de diario, de símbolo o de medio aglutinador.
Hoy, entre nosotros, los públicos se constituyen como redes que se aglutinan y disgregan por algún acontecimiento pasajero, una moda, un estado de ánimo o la identificación con algún personaje famoso.
Tarde adelanta, también, una genealogía de los públicos y una ley general de su evolución, según la cual su crecimiento guarda relación inversa con el desarrollo de las masas.
Para que pueda haber públicos sería condición histórica necesaria, que una cultura tenga en su haber una espesa experiencia de "siglos de vida social elemental"; y, además, es preciso que durante mucho tiempo se haya pasado a una vida social más intensa, más organizada, más densa; que haya pasado a una vida urbana y que hubiese aceptado como hábito
inmediato la sugestión de la proximidad". La Antigüedad no conoce públicos sino auditorios.
No es posible hablar de públicos según Tarde antes de la imprenta. En medio de multitudes torrenciales, el público aparece cuando una minoría se reúne in espíritu² en la lectura de una gaceta periódica o de libros, de pocos libros para muy raros lectores.
Sólo en el siglo XVIII el público consolida y crece, y se fragmenta, primero en público filosófico frente a un gran público literario; y luego en otro científico, derivando luego en público político, que en su desbordamiento absorbe a todos los otros públicos, lo que condensa en la Revolución de 1789.
Los públicos están constituidos por una multitud dispersa en la que la influencia de las conciencias, una sobre otra, se ejerce mediante una acción a distancia
Por Luis O. Brea Franco / El Caribe
6/junio/2005
El público es el objeto de estudio del psicólogo social Gabriel Tarde y constituye para él un modelo de asociación destinado a suceder a las masas, si nos colocamos en una perspectiva de progreso social.
Los públicos están constituidos por una multitud dispersa en la que la influencia de las conciencias, una sobre otra, se ejerce mediante una acción a distancia.
En el mundo moderno esta influencia recíproca entre personas se ejerce cada día, a mayor distancia.
Por ello, Tarde define el público como: "una colectividad puramente espiritual, una dispersión de individuos físicamente separados entre los cuales existe algún nexo mental".
Esta nueva forma de cohesión en las sociedades avanzadas es facilitada por los nuevos medios de comunicación de masas.
El público, para Tarde, se manifiesta como antítesis de la multitud.
Los públicos, virtualmente, pueden extenderse indefinidamente, al no precisar de algún contacto físico entre sus miembros, así como tampoco de la presencia física de un líder o instigador.
De hecho, un mensaje de alguien lejano en el tiempo o en el espacio, aún de alguien desaparecido, conservado en libros, en papiros o en cualquier otro medio, puede seguir constituyendo públicos, por ejemplo, puede generar un sistema de creencias.
El público se constituye como una comunión de ideas o pasiones, que, empero, deja libre a cada uno de los participantes para ejercer sus diferencias individuales.
Tarde postula, incluso, que el individuo es libre en cualquier momento, si modifica su opinión, de cambiar de público, lo que puede hacer simplemente, con cambiar de diario, de símbolo o de medio aglutinador.
Hoy, entre nosotros, los públicos se constituyen como redes que se aglutinan y disgregan por algún acontecimiento pasajero, una moda, un estado de ánimo o la identificación con algún personaje famoso.
Tarde adelanta, también, una genealogía de los públicos y una ley general de su evolución, según la cual su crecimiento guarda relación inversa con el desarrollo de las masas.
Para que pueda haber públicos sería condición histórica necesaria, que una cultura tenga en su haber una espesa experiencia de "siglos de vida social elemental"; y, además, es preciso que durante mucho tiempo se haya pasado a una vida social más intensa, más organizada, más densa; que haya pasado a una vida urbana y que hubiese aceptado como hábito inmediato ³la sugestión de la proximidad". La Antigüedad no conoce públicos sino auditorios.
No es posible hablar de públicos según Tarde antes de la imprenta. En medio de multitudes torrenciales, el público aparece cuando una minoría se reúne in espíritu en la lectura de una gaceta periódica o de libros, de pocos libros para muy raros lectores.
Sólo en el siglo XVIII el público consolida y crece, y se fragmenta, primero en público filosófico frente a un gran público literario; y luego en otro científico, derivando luego en público político, que en su desbordamiento absorbe a todos los otros públicos, lo que condensa en la Revolución de 1789.
Reflexiones sobre la gobernabilidad
6/junio/2005
“Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia.” Aldous Huxley “Los pueblos que desconocen su historia, están condenados a repetirla.”
JuanBosch
Tomando como referencia la época de 1898-1929, la de los caudillos, que tanto perjudicó al país y fue motivo del desorden económico y social que culminó con la intervención orteamericana del 1916 y el ascenso de Trujillo en 1930.
Como además, observando el panorama latinoamericano con la pérdida de credibilidad del sistema de partidos políticos y la corrupción gubernamental en países como Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela, que trajo como consecuencias el deterioro del desarrollo económico y social. Son lecciones que no debemos olvidar, pues estamos a las puertas de que nuestras instituciones pierdan toda su credibilidad y el caos sea el que rija los destinos de nuestro país.
Es obvio que no todas las luchas políticas causadas por asuntos de intereses económicos o de liberación nacional tienen un mismo estilo: unas se combaten de forma pacífica (M. Gandhi), otras mediante el uso de la fuerza (fascismo). Por lo que no podemos insistir en utilizar la fuerza, el desorden o el circo como modo de enderezar los destinos de la República.
Nunca se puede claudicar con los principios democráticos, ni tratar de forma antidemocrática a los que dicen defender esos principios y actúan en contra de ellos. Esos grupos solo piensa en intereses personales y han dejado una estela de desorden, corrupción y compromisos con los intereses más bajos de la sociedad. Hay que responderles con carácter utilizando la ley que violan descaradamente.
Algunos que nos representan no emulan aquellos fundadores de la época dorada de la democracia griega ni romana, que egislaban por el bien común. Solo hay que recordarles que cambiaron la constitución por una reelección, aprobaron préstamos en exceso con acreedores bilaterales y con la banca privada internacional para proyectos cuestionables, incluyendo los bonos soberanos que sus recursos fueron pobremente
aprovechados. Rumores de prebendas para legislar manchan a todos por las culpas de unos pocos.
Los organismos pertenecientes a la sociedad civil cuya razón de ser es defender los mejores intereses, han sido tímidos en sus
pronunciamientos en contra del chantaje que impera en este grupo, que utiliza la fundación filibustera “Rent-an-economist” con el fin de hacerse de un marco teórico para lograr el desorden macroeconómico y romper con las negociaciones con el F.M.I., que al final de cuentas los beneficiará de forma económica y política, perjudicando a la sociedad en general y a los más pobres en particular. Debemos recordar que este grupo comete tres de los siete (7) pecados citados por Mahatma Gandhi:
Ser rico sin trabajar, conocimientos sin carácter y políticas sin
principios.
Alvaro Andón
alvaro.andon@verizon.net.do
FORENSE: ¡SOSPECHOSA PRECIPITACION!
Por: Sergio Sarita Valdez
Especial para “HOY”
En el mes de octubre de 1956 durante la celebración del 35
aniversario de la Sociedad Americana de Patología Clínica, el profesor
Alan Moritz dio una conferencia titulada: Errores clásicos en
patología forense. Aquella disertación hubo de convertirse en una pieza
de referencia para todos los investigadores forenses a nivel mundial.
La presentación apareció publicada en la revista de dicha sociedad, en
el volumen 26 de ese mismo año con el mismo encabezado de la charla.
Recomendaba el afamado hombre de ciencia en ese cónclave, evitar a toda
costa el hablar prematuramente, expresar más de la cuenta y dirigirse a
la persona equivocada.
Una tarde de mayo, como diría la canción que inmortalizó
Barbarito Diez, recibimos una cordial llamada telefónica de una amiga
periodista desde la redacción de un diario matutino dominicano. Quería
saber la acuciosa escritora si ya habíamos completado los estudios
medicolegales del caso de un sujeto en donde supuestamente la policía
habría anunciado que se envenenó en un aparente acto suicida.
Le dijimos a nuestra interlocutora que aún no teníamos
noticias del suceso y todavía no sabíamos si el cadáver sería
trasladado a la capital pues como fue encontrado en una cabaña de
Jarabacoa, lo usual era que esos muertos fueran depositados en la
morgue del Instituto Regional de Patología forense de Santiago. De
todas maneras, no fue sino hasta después de las 8 de la noche cuando
el fenecido fue recibido en la sede central de Patología forense.
Presentaba el fallecido los signos comunes de la asfixia,
tales como son la sangre sin coagular, congestión y hemorragia en la
cara y conjuntivas de ambos ojos, cianosis de labios, lengua, dedos y
uñas. También mostraba una marca en un lado del cuello. Las llamadas
livideces cadavéricas, es decir, las manchas oscuras de sangre,
depositadas por gravedad, en las partes de declive del cuerpo,
mostraban un patrón raro. Ellas indicaban que el cuerpo había sido
movido más de una vez antes de que se fijara definitivamente el livor mortis.
Curiosamente las livideces cadavéricas tenían un color
cereza encendido. De acuerdo al parte policial, junto al cadáver fueron
encontrados envases que contenían material en forma de polvo que
supuestamente utilizó el suicida para quitarse la vida. Al día
siguiente todos los periódicos publicaron la noticia del alegado
suicidio. Sin embargo, aún después de realizada la necropsia nosotros
no estábamos convencidos de que realmente se tratara de un acto
voluntario en donde la victima optara para matarse.
Lemoine Zinder en su libro Investigación de Homicidios
establece que ningún caso debe ser clasificado como suicidio hasta
tanto no haya sido descartada cualquiera otra manera de muerte que lo
explique. Entonces, preguntamos nosotros, ¿Por qué tanta precipitación
en vender a la prensa la versión de suicidio de esta persona, por qué
no se esperó a que concluyera el experticio antes de emitir una opinión
acerca de la manera del fallecimiento?
Hace bien el investigador forense en recordar frases tan célebres como
las de Sir Winston Churchill cuando aconsejaba no desperdiciar la
oportunidad de mantenerse en silencio. Tampoco debe olvidar la
admonición del doctor Balaguer: “el hombre es esclavo de lo que dice y
dueño de lo que calla”. Mucho menos debe el analista forense echar a un
lado el viejo dicho “no por mucho madrugar amanece mas temprano”.
Es posible que haya gente interesada en sellar jurídicamente este caso. Por nuestra parte entendemos que se trata de una muerte violenta en la cual es perentorio indagar mas profundamente acerca de las extrañas circunstancias en las que acontecieron los hechos, amén de poder explicar el por qué de la movida postmortem del cadáver, además de averiguar la razón de la asfixia.
Por ello y por mucho mas es por lo que consideramos
saludable para la investigación futura, catalogar la manera jurídica
del deceso, desde el punto de vista de la patología forense, como INDETERMINADA.
El despertar de las masas
Tarde ve el surgir de las masas como fruto de la fragmentación de la soberanía, concentrada en una cabeza y ahora repartida en millones de pequeño burgueses.
Por Luis O. Brea Franco /
El Caribe
Gab riel Tarde fue el primer sociólogo que se ocupó, explícitamente, de la opinión pública; en su obra: “La opinión y la multitud” intenta conceptualizar las diferencias fundamentales entre público y multitud, presentándolos como los nuevos modos de asociación de la modernidad.
Históricamente, Rousseau ya se había apropiado indirectamente del tema, al elaborar la teoría de la “voluntad general”, que está estrechamente vinculada con la idea de la formación de la opinión pública.
Por ello, en el momento en que se teoriza sobre una nueva forma de gobierno –la democracia liberal- surge en Europa, y sobre todo, en las élites burguesas, una profunda preocupación en torno a cómo se tomarán las decisiones y cuál será el grado de racionalidad que primará en ello.
No olvidemos que para un burgués europeo de mediados del siglo XIX, pongamos, para un francés dotado de cierta formación cultural y capacidad de decisión -esto es, propietario, con cierto capital y capaz de participar en el debate social- el ideal era organizar la sociedad con reglas claras y objetivas, para que los mejores y más fuertes, los más astutos y arrojados, pudieran llegar a ser parte de la élite gobernante.
Sin embargo, el panorama social e histórico era desolador. En menos de treinta años se asiste al estallido de dos revoluciones, la de 1848 –la llamada “Primavera de los pueblos”, la primera rebelión social; y la de 1871, “la terrible Comuna” de París, cuando aún dominaba al inconsciente colectivo el pánico suscitado por el episodio del Terror de la revolución de 1789.
Así, la burguesía financiera, industrial y comercial desarrolla, al mismo tiempo que sus nuevos ideales, un terror profundo a la nueva clase emergente: el proletariado.
Por otro lado, los proletarios engañados en 1789, en 1848, y nuevamente en 1871, cuando fueron utilizados como amortiguadores en el choque de la burguesía contra las fuerzas más reaccionarias; desilusionados y radicalizados; sin nada valioso que perder aún en el caso extremo de pérdida de la propia vida, recurren a nuevas formas radicales de lucha: pasan en pocos años, de la rebelión reivindicadora al terrorismo nihilista de inspiración anarquista.
En el ámbito burgu